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Diciembre 03, 2008.
Tras el fracaso del macartismo
Chichi Valenzuela se va de pantalla
Ayer lunes 01 de diciembre, La ventana indiscreta , el programa de Chichi Valenzuela, tuvo una sola novedad: se va de canal 2. ¿Todo el equipo y su directora?... Oiga usted bien: se va de Frecuencia Latina el equipo completo. Pero se marchan dejando atrás una inmunda estela de desprestigio, que consiste en confundir periodismo con soplonaje.
Lo peor es que el último instrumento venal se les cayó de las manos. Un refrito de años anteriores como la visita de Nubia Calderón (2003), embajadora de las FARC, armado con retazos de filmaciones subrepticias del SIN y de DIRCOTE, pegado con babas a supuestos mensajes de la surrealista computadora de Raúl Reyes y aderezado con la prosa anticomunista-alarmista de su conductora, no ha rendido los frutos esperados. Este último lunes prometía novísimas y grandes revelaciones, pero sólo vimos el parto de los montes. Más de lo mismo. Nada nuevo. Ni siquiera lo que prometió la semana pasada: revelar la conexión de las FARC con el MRTA en el Perú.
En su haber quedan todos los complots que conocemos, como exigir mano dura contra los manifestantes del moqueguazo, entre otros blancos del terrorismo de Estado, y también su ataque tipo banzai contra la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) que únicamente ha obtenido un magro resultado: la prisión ilegal e insostenible de Roque Gonzáles.
La famosa "unidad de investigación" de La ventana indiscreta se parece mucho a la del decano de la prensa nacional, el diario El Comercio: ambas son cajas de resonancia de los sabuesos policiales. Ambas son hábiles en copiar y pegar los informes de DIRCOTE, haciéndolos pasar como productos geniales de sus escasas neuronas. El ejercicio de la investigación periodística supone esfuerzo racionalizado, acopio y procesamiento de datos e informaciones, no calcos y copias.
El efecto inverso debería sorprender al amarillaje periodístico: Roque Gonzáles es famoso universalmente gracias a la prisión injusta que hoy sufre; Alberto Moreno puede ostentar la calidad de perseguido político que nunca tuvo; Renán Raffo, Julio Céspedes y Gerardo Benavídez serán renombradas víctimas del totalitarismo, contando con campañas de solidaridad, listas de firmas y documentos que reclamen por sus derechos a la libre opinión y a no ser perseguidos por razón de sus ideas.
Lo que queda demostrado es que el presidente de la República , Alan García Pérez, tiene ingerencia directa en el Poder Judicial. Para nadie es un secreto que Roque Gonzáles sigue preso por decisión del primer mandatario y que la proscripción de la izquierda legal coincide "casualmente" con la satanización de las ONGs defensoras de los derechos humanos. Detrás está la desesperación de Alan García y Luis Giampietri frente al crecimiento de la protesta popular y el procesamiento judicial de ambos por genocidio. Sumándole la abrumadora ilegitimidad del gobierno de turno y la corrupción que se trajo por los suelos al último gabinete ministerial, no nos cabe la menor duda de que la inseguridad del poder político sólo puede ser atenuada con campañas sicosociales.
Chichi Valenzuela también luce desesperada. ¿Por qué se va de Frecuencia Latina? Los contratos en TV no se resuelven por decisiones personales, sino por pérdida de raiting o carencia de auspiciadores. Dice que no la botan, sino que se larga por su voluntad. Le urge a la Valenzuela -ahora sí- una decisión de gobierno para que Baruch Ivcher, dueño de canal 2, le extienda su voto de confianza. Puede lograrlo invocando su calidad de fiel guardiana de la seguridad nacional y el orden interno. Puede lograrlo porque si el presidente García dirige arbitrariamente al Poder Judicial, con mayor holgura puede chantajear al Cuarto Poder.
Nosotros, desde esta humilde tribuna que escapa al control totalitario, le decimos: QUE SE VAYA. Pero no a cualquier lugar, sino a uno en especial que ustedes se imaginan.
Por: Dante Castro Arrasco
(Página abierta)
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